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    El Renautl 5 turbo era un lobo disfrazado de lobo. Aunque parecía un R-5, era un coche completamente nuevo, y compartía pocos paneles de la carrocería con el R5 original.

    El motor era un cuatro cilindros turboalimentado de 1397c.c. que desarrollaba 160 CV aproximadamente. Con una puesta a punto para rallye se conseguían 500 CV. La velocidad era superior a 190 Km/h.

       Renault tenía una gama completa de coches de altas prestaciones comenzando con la versión deportiva del Renault 5, conocido como Alpine en Francia y Gordini en Gran Bretaña. Tenía una velocidad máxima de 172 Km/h, aunque había que saber utilizar la caja de cambios para poder sacar el máximo rendimiento al coche. Una versión turboalimentada apareció en 1981, que con 110 CV tenía un 18% más de potencia, y un motor más flexible.

      Para aquellas personas que quisieran su propio coche de rallyes, Renault produjo en Renault 5 Turbo, que en realidad era un coche completamente nuevo. El motor de 1397 c.c. desarrollaba 160 CV, y estaba montado detrás del conductor con una transmisión a las ruedas traseras. Junto con la caja de cambios de cinco velocidades se llenaba toda la parte trasera, y el coche acabó siendo un dos plazas.

       La carrocería tenía la misma forma básica del R5 pero, en gran parte, estaba hecha de aleación ligera en vez de acero, y el capó, las aletas, y los paragolpes eran de poliester. Se podía reconocer fácilmente por los grandes alerones con entradas de aire delante de los gruesos neumáticos.

       Era de hecho, un lobo con piel de lobo, sin ninguna concesión a la elegancia, muy ruidoso por el motor justo detrás de los oídos del conductor y pasajero. Pero sus prestaciones eran impresionantes para un coche desarrollado, aunque remotamente, a partir de un polivalente. La aceleración a 100 Km/h en un tiempo inferior a 7 segundos lo situaba en la misma clase de los Porsche, y su velocidad máxima era de 200 Km/h.

      Se construyeron 400 unidades para homologación en Grupo 4 en 1979, antes de salir a la venta. Ganó , entre otros, el rallye de MonteCarlo en 1981, y la Tour de Corse en 1985. Se vendieron más de un millar al público, pero se dejó de fabricar en 1985 debido a la aparición de la versión Turbo del nuevo «Supercinco» con motor transversal. Se podía apreciar el progreso realizado: era un coche mucho más civilizado, y sin embargo, sus prestaciones no eran muy inferiores, ya que tenía una velocidad punta de 193 Km/h y una aceleración de 0 a 100 en 7,3 segundos.

Publicado en «Automóviles de los años setenta y ochenta» G.N. Georgano