De forma casi generalizada, muchos de los clásicos populares europeos carburados montaban difusores doble escalonados, más conocidos como de doble cuerpo. Su limpieza, funcionamiento, mantenimiento y puesta a punto es relativamente sencillo, como vamos a comprobar sobre nuestro carburador weber.

 

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  1. Paso 1. Desalojado el carburador del motor, nos disponemos a revisarlo con una limpieza a fondo. Desmontamos la parte inferior o cuba y limpiamos su interior de impurezas con gasolina.
  2. Paso 2. Accedemos al flotador y a la válvula de aguja, comprobamos que ésta cierra bien contra su asiento y se encuentra libre de impurezas.
  3. Paso 3. El flotador o boya actúa sobre la aguja y tiene un peso calculado, no debe presentar fisuras ni picaduras, se comprueba desmontándolo e inundándolo en un recipiente con agua caliente. En caso de perforación el aire de su interior, al calentarse, desprendería burbujas.
  4. Paso 4. Para comprobar que los calibres o chidés no están obstruidos se desmontan de su alojamiento y se limpian soplando con fuerza, nunca con un alfiler o un alambre, ya que se podía falsear el calibre destruyendo el reglaje del carburador.
  5. Paso 5. El movimiento  de las mariposas, accionadas por el acelerador, permiten la entrada de caudal de aire al difusor, su movimiento tiene que ser preciso, sin holguras, ni durezas; se limpian y engrasan las varillas, muelles y articulaciones de accionamiento exterior.
  6. Paso 6. Es aconsejable cambiar las juntas para que las piezas asienten con precisión y no generen fugas de combustible. Como no tenemos la específica, construimos una a medida con papel para juntas. Dibujamos el patrón y realizamos los cortes con precisión.
  7. Paso 7. Para mayor seguridad, aplicamos pasta sellante líquida, nuestro carburador quedará perfectamente sellado y listo para su preciso funcionamiento,

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Por último procedemos al reglaje del ralentí, este se efectúa sobre los dos tornillos exteriores accesibles, este sencillo reglaje ha de realizarse con el motor a una temperatura de funcionamiento normal. Primero se afloja el tornillo de la riqueza hasta que el motor empieza a «traquetear» sin pararse, y luego se afloja o aprieta el de velocidad hasta que el motor coge un ritmo desahogado. Después se cierra el primero lentamente hasta que el motor suene y gire redondo en sus justas revoluciones de ralentí.

 

 

«Revista clásicos populares Nº 8»